|
|
2008 MANY STORIES ONE VOICE
ONLINE COLLECTION
Ramón Jesús Pérez Julián
AGE: 44 Spain
Click
HERE
to download the story in Microsoft Word
Haga
clic aquí para descargar la historia en Microsoft Word
Una
experiencia con el Bliss, sistema de comunicación en mi vida.
Soy Ramón Jesús Pérez Julián, soy paralítico cerebral; sufrí asfixia
cerebral al nacer; de ahí, mis neuronas que se encargan del habla y del
movimiento están muy afectadas. Esto también me afecta en el habla: sólo
emito sonidos, letras que mi familia y algunas personas entienden.
Mi
vida escolar empezó en mi casa; aprendía lo que podía. No me resultó difícil,
ya que mis padres eran profesores de Primaria y me animaba viendo cómo mis
hermanos iban aprendiendo yendo al colegio.
En 1989 fui a un centro de discapacitados. Allí es donde conocí el sistema
de comunicación Bliss. Tardé tres meses en manejarlo y después se abrió todo
un mundo de posibilidades para mí.
Tampoco puedo mover las manos y tecleo con un puntero adaptador que llevo en
la cabeza. Lo utilizo desde hace veinte años.
Aparte de esto, hacía otras actividades como pintar y tirar saquitos de
arena a una alfombra que tenía dibujada en una diana.
Terminé
mis estudios primarios y ya era mayor para empezar la Secundaria. En mi país,
España, hay unas pruebas para entrar en la Universidad para mayores de 25años.
Por aquel entonces existía el servicio militar: iban los chicos de 20 años.
Los que no querían ir hacían labores diversas: una de ellas era acompañar a
los alumnos discapacitados a la Universidad. Elegí la carrera de Derecho. Se
daba la feliz circunstancia de que en mi ciudad, Castellón, hay transporte
adaptado, con lo cual sólo tenía que estudiar, prestar atención en clase e
integrarme con mis compañeros.
El Bliss fue fundamental para comunicarme con los demás. Hice buenos amigos;
me comunicaba con ellos mediante el sistema alternativo. Me llevaban al bar;
olvidaba que era discapacitado. Me iba solo al baño a lavarme la cara; otras
veces se suspendía la clase y nos bajábamos a la cafetería. Entonces sacaba
miBliss y me ponía a hablar con ellos. Era muy divertido
conversar de mil cosas y sentir que era uno más; yo no notaba que era
discapacitado.
En clase, incluso me atrevía a intervenir cuando los profesores preguntaban
algo; y alguno se acercaba a mi mesa a ver el Bliss y tenían la santa
paciencia de entenderme.
Una noche quedé con un cuidador del Centro en el que estoy: me invitó a
salir y fuimos a un pub. Era la primera vez que salía de "copas"; pusimos el
tablero de símbolos sobre la mesa y empezamos a hablar.
No pasó mucho tiempo cuando vino el
dueño del local a preguntarnos si aquello era un
juego. Me hizo mucha gracia.
Cuando terminé la carrera de abogado me dieron una beca: es como un trabajo.
Me duró un año.
He estado dos años buscando trabajo por Internet. Como no he encontrado nada,
actualmente me dedico a la investigación jurídica por mi cuenta y tengo
muchas expectativas.
|